El año 1907 se recuerda como un año glorioso para el automovilismo italiano. Además del triunfo de Itala en la carrera Pekín-París, Fiat dominó las principales competiciones de la época —la Targa Florio, la Copa del Emperador y el Gran Premio de Francia— con tres coches equipados con un motor de cuatro cilindros verticales, pilotados por Felice Nazzaro. El más potente de ellos era el 130 HP: una auténtica maravilla con más de 16 litros de cilindrada, diseñado por Giovanni Enrico junto con Guido Fornaca y Carlo Cavalli, capaz de rozar los 200 km/h.
- INFORMACIÓN